Tu guerra interna

sistemaAnte las enfermedades infecciosas más importantes a las que se debe prestar especial atención por ser posible germen de pandemias mundiales, existe un punto común y con el que todo el mundo puede hacer frente a cualquier enfermedad. Sí, está en tu interior y también en el nuestro, es; el sistema inmunitario.

Todo el mundo conoce y habla sobre lo que son las defensas del cuerpo humano ¿Quién no ha acudido al médico tras un análisis sanguíneo y ha recibido la noticia de que tiene las defensas bajas? Pues bien, el sistema inmunitario es el encargado de fabricar el arsenal necesario para hacer frente a las infecciones que podemos sufrir (virus, bacterias, células del propio organismo en estado “defectuoso”…). Si el arma que nos protege es el sistema inmunitario, su munición son las defensas. Existen dos tipos de “munición”: el sistema inmunitario innato y el sistema inmunitario adquirido.

Sistema inmunitario innato / “Primero yo, después yo y luego yo”

Las defensas de este sistema se dirigen de forma inespecífica a cualquier cuerpo extraño que logre atravesar las barreras primarias del cuerpo (piel y mucosas). Una vez superado este primer obstáculo, el patógeno intentará invadir nuestro cuerpo en su propio beneficio. Esta acción es la causante de cuadros sintomáticos típicos de la defensa innata como la fiebre o la inflamación. Se pudiera pensar que estos síntomas son producidos por el patógeno que se hospeda en nuestro interior sin embargo, se puede afirmar que estos síntomas son una de las principales herramientas que tiene el sistema inmunitario para desprenderse de esos patógenos que intentan colonizarnos.

La segunda barrera del sistema inmunitario innato son los conocidísimos glóbulos blancos o leucocitos. Estos se pueden clasificar en diferentes tipos dependiendo de su papel en el proceso defensivo:

  • Macrófagos: se encuentran en los tejidos. Atacan todo elemento extraño que ingresa en el cuerpo, lo engloban y lo destruyen o bien alertan a otras células más especializadas de la presencia del patógeno.
  • Granulocitos: son células de la sangre entre los que se incluyen los basófilos, eosinófilos y neutrófilos, siendo estos últimos el tipo de glóbulo blanco más abundante con casi un 70%.

Otros tipos celulares que intervienen en esta segunda barrera acompañando a los leucocitos son:

  • Células natural killer (NK): no destruyen patógenos directamente sino que atacan a células infectadas por virus o células defectuosas (mayoritariamente células cancerígenas).
  • Mastocitos: células implicadas en la mediación de los procesos inflamatorios y alérgicos típicos del sistema inmunitario innato.
  • Complemento: son glucoproteínas implicadas en el proceso inflamatorio y en la fagocitosis de cuerpos patógenos.

Sistema inmunitario adquirido / “Ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos”

A todos nos han vacunado en alguna ocasión (de no haberlo hecho, debemos remarcar aquí la importancia de la vacunación). Con las vacunas nos inyectan un patógeno atenuado o una parte de él ante el cual el cuerpo reacciona y crea anticuerpos específicos pudiendo estar protegidos en un futuro contacto con el. De esta forma es como funciona el sistema inmunitario adquirido, tiene memoria y por esto actúa de forma más rápida.

Los componentes principales de esta línea defensiva son:

  • Linfocitos T: son células que reconocen antígenos (partes de un patógeno). Existen dos tipos de linfocitos T: T citotóxicos y T helper. Los primeros actúan sobre células dañadas o infectadas por virus y los segundos no atacan patógenos sino que hacen el papel de “mensajero” entre sus compañeros.
  • Linfocitos B: reconocen el antígeno del patógeno presentado por una célula T helper. Esta presentación activa a los linfocitos B promoviendo su división y la secreción de millones de anticuerpos específicos para el antígeno presentado. Estos anticuerpos interactúan con el patógeno para el cual han sido diseñados específicamente, incapacitándolo de forma muy específica y siendo finalmente eliminado. Cabe destacar aquí la generación de linfocitos B de memoria que perdurarán a modo de reserva de anticuerpos ante un futuro encuentro con el mismo patógeno.

    Tania Verdía Cotelo Bióloga, M. Cs en Biotecnología Sanitaria /

    Óscar Ousinde Suárez Biólogo, M. Cs en Biotecnología Sanitaria

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