lunes, 17 junio, 2019
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Es tiempo de prevenir el Alzheimer

Alzheimer

La primera década el siglo XXI es reconocida por la Década del Cerebro. Es, probablemente, la etapa de mayor progreso en la investigación de la enfermedad del Alzheimer a lo largo de la historia.

Los avances científicos desde el año 2000 nos han permitido un mejor conocimiento de la patología cerebral y de los factores de riesgo asociados al Alzheimer, lo que ha sido de gran ayuda para abordar el principal reto que plantea esta enfermedad: su prevención.

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo causante de más de la mitad de los casos de demencia senil.

Según las previsiones de la Asociación Americana de Alzheimer y del Grupo Internacional de la Enfermedad de Alzheimer (ADI) se calcula que hay unos 50 millones de personas con demencia en todo el mundo y que el número de afectados se duplicará en los próximos veinte años.

Este aumento se debe, entre otros factores, al progresivo envejecimiento de la población mundial. Dos de cada tres personas con demencia serán mayores de 85 años en 2050.

Estas cifras dan una idea de la dimensión del problema ocasionado por la enfermedad que ya afecta a 1 de cada 10personas mayores de 65 años, en Galicia y en España.

El Alzheimer produce una pérdida gradual de la memoria; da lugar a un deterioro cognitivo que comienza con la pérdida de la capacidad para aprender y recordar nueva información; afecta, a medida que avanza, a los recuerdos más antiguos y a todas las funciones mentales.

La pérdida de memoria es un reflejo de que la plasticidad cerebral está comprometida de modo que se forman cada vez menos conexiones neuronales y se van debilitando los circuitos cerebrales que la sustentan.

A día de hoy conocemos y podemos identificar algunas alteraciones genéticas que causan Alzheimer o que se asocian a un mayor riesgo de padecerlo. Estos avances permiten establecer marcadores biológicos e identificar los principales factores de riesgo, lo que sin duda está siendo de gran ayuda para afrontar los tres principales desafíos:

  • el diagnóstico antes de que aparezcan los síntomas
  • el desarrollo de tratamientos más eficaces
  • y la prevención.

Afortunadamente se están consiguiendo progresos en los tres ámbitos que nos hacen vislumbrar expectativas prometedoras para el futuro del Alzheimer.

La publicación en el año 2004 del primer estudio con una técnica que permitía medirla acumulación de amiloide en el cerebro supuso un hito en el desarrollo de las técnicas de neuroimagen para la identificación de marcadores cerebrales del Alzheimer antes de que aparezca la enfermedad.

Estas técnicas han permitido confirmar que las alteraciones patológicas de los cerebros Alzheimer ya son evidentes entre 10 y 20 años antes de que se manifiesten los síntomas clínicos. Esto significa que contamos con un margen de tiempo amplio para la prevención.

Aunque la detección precoz es un paso importante, por si sola es insuficiente.

Se necesitan intervenciones que ayuden a retrasar la aparición de la enfermedad y a detener su avance.

En este sentido, en el Instituto de Neurociencias Medinova de la Clínica RehaSalud en A Coruña, ha puesto en marcha el Programa Memor@ctiva para detectar y reducir el riesgo de padecer Alzheimer en personas con problemas de memoria o con antecedentes de demencia.

Este programa incluye la valoración del riesgo y la intervención con medidas preventivas, y contempla la intervención sobre tres aspectos fundamentales para la prevención del daño neuronal y la pérdida de memoria:

  • potenciar un estilo de vida saludable: presta especial atención al asesoramiento sobre la dieta, la actividad física y el entretenimiento
  • evitar y controlar los principales factores de riesgode tipo biomédico: se trata de identificar las causas médidas que empeoran la memoria y aumentar el riesgo de padecer la enfermedad
  • y promover la salud cerebral y emocional: el daño cerebral produce trastornos del sueño, alteraciones del estado de ánimo, estrés y aislamiento social

Todas estas medidas están destinadas a reducir el daño emocional y neuronal y nos ofrecen la posibilidad de retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer y la pérdida de memoria.

(Dr. Alvarez / Rehasalud)

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