martes, 15 octubre, 2019
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“No se lo que me pasa”

braulio-web-okEs una afirmación muy generalizada que solemos oír con demasiada frecuencia dentro y fuera de las consultas médicas o psicológicas.

Repasando las estadísticas poblacionales encontramos motivos “grosso modo” de cuáles pueden ser las causas como es, el envejecimiento de la población gallega que por encima de los 65 años se duplicó en tres decenios o los enfermos crónicos que suponen ya el 80% de las consultas de los hospitales.

Lo extraño resulta cuando esta situación se presenta a una edad temprana de la vida y estas personas no forman parte de ninguno de los dos grupos.  Se quejan de encontrarse siempre cansados, no pueden conciliar el sueño, sueñan cosas desagradables, no tienen interés por nada, les duele la cabeza, cuello, hombros y espalda, se sienten deprimidos, angustiados y preocupados por algo que no se sabe.

Pues bien, muchos de estos síntomas en generaciones anteriores tenían un abordaje terapéutico centrado en los propios recursos de la comunidad y que poco a poco se han ido sustituyendo por otros con más validez y fiabilidad científica.

Como quiera que sea, estamos, en la medida de los casos, ante una situación de estrés crónico que es el principal enemigo de la salud y los mecanismos de defensa de los que dispone el propio organismo se vienen abajo.

Si a esto se unen otros factores de riesgo como es el fumar junto con los rasgos de la personalidad elevada, podemos afirmar que constituyen una amenaza seria para la salud sobre todo en función de las cardiopatías y el cáncer, tal como lo ha demostrado el doctor Eysenck y toda la comunidad científica internacional implicados en estas cuestiones; tres factores asociados que multiplican el riesgo de enfermar.

Conocerlos es la forma de prevenir la enfermedad, lo que incluiría modificar los comportamientos individuales y sociales con el fin de prolongar la vida y garantizando la calidad de la misma.

Prueba de esta situación actual es que los ansiolíticos son los fármacos más recetados en la sanidad pública gallega.  En el año 2006 y 2005 lideraron la lista de prescripciones del Servicio Galego de Saúde y su consumo por parte de los gallegos va en aumento para combatir la ansiedad, el estrés, la depresión o la falta de sueño.  Es más, los expertos ya han advertido del abuso de esta medicina, especialmente entre los jóvenes (La Opinión, 28-04-2008).

Esto nos viene a demostrar que la realidad humana forma una unidad biopsicosocial indisoluble, y que el verdadero vínculo entre la mente y el cuerpo tiene efectos reales sobre la salud, aliviando la depresión y potenciando las facultades específicas humanas como son la inteligencia-memoria y la voluntad del buen sentir y hacer.

Doctor Braulio García Zamorano – Psicólogo Clínico

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