lunes, 18 febrero, 2019
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“Los usuarios llegan con ansiedad porque no tienen recursos públicos ni información”

Adaceco (DCA)

Tras sufrir un accidente cerebrovascular y recibir el alta tras la fase aguda, los afectados y afectadas se encuentran con una nueva realidad para la que, en la mayoría de los casos, carecen de recursos y armas con las que hacerle frente.

El alta hospitalaria, como indica la trabajadora social de Adaceco, Marta Barbeito, es entendida por muchos de ellos, prácticamente como un “desahucio”. Después de superar la fase crítica y la aguda, durante las que permanecen en régimen hospitalario, comienza un nuevo camino, la fase subaguda, en la que se comienza con las terapias rehabilitadoras. En algunos casos, apunta Marta, “desde el Sergas se ofrece un número determinado de sesiones que van progresivamente reduciéndose hasta llegar al alta”. Sin embargo, hay ocasiones en las que reciben el alta en cuestión de días “sin saber realmente lo que es el daño cerebral y sus secuelas”. La coordinación con los servicios públicos es baja, “tenemos buena colaboración en Oza pero no desde el Chuac ni desde los centros de salud”. El objetivo de Adaceco es poder acudir al Chuac para ofrecer información a familia y afectados y  evitar así la situación de desamparo.

La puerta de entrada a Adaceco es a través de una entrevista con la trabajadora social, encargada de ofrecer a los afectados toda la información sobre terapias, recursos económicos, y apoyo en el proceso tanto a la familia como a la persona afectada. En esta primera toma de contacto, totalmente gratuita, lo más importante es  “realizar una escucha activa para saber cómo están, qué sucedió y qué esperan de la asociación”. Además de ofrecer información, Marta busca “hacerles sentir cómodos porque habitualmente llegan muy ansiosos y rebotados, totalmente normal porque se sienten perdidos”.

El motivo por el que llegan habitualmente a Adaceco es para recibir alguna terapia de las que se ofrecen en la asociación, como fisioterapia, neuropsicología o logopedia. “Tras la primera entrevista, se hace una valoración para derivar a alguna terapia tanto funcional o de neuropsicología”. Este segundo punto es básico también en la rehabilitación. Una persona afectada por daño cerebral adquirido, en la mayoría de los casos, sufre alteraciones conductuales y cognitivas como cambios de humor o pérdida de memoria. Según apunta Marta, “la neuropsicología está descolgada en las terapias y los psicólogos no hacen intervención con el afectado”. Hay que sumarle además cómo esto afecta a la persona afectada y su familia. “Pueden aceptar que haya dificultad a nivel motriz pero en el plano cognitivo o conductual es más difícil de manejar e interfiere en la relación con los demás”.

El DCA transforma el día a día de la persona afectada y de su entorno más cercano. “Se produce un cambio de roles. Puedes tener interiorizado que en algún momento tienes que cuidar de tus padres pero en un matrimonio joven, no piensas que tengas que cuidar de tu pareja”. En Adaceco ofrecen charlas formativas sobre temas específicos como pautas de manejo, transferencias o deglución. Estas actividades están abiertas a todos los cuidadores que convivan con el afectado aunque como apunta Marta, “generalmente son mujeres”.

A nivel económico, la vida del afectado o afectada y su familia también sufre cambios. “La mayoría de los pacientes que llegan a Adaceco terminan con una incapacidad laboral aunque algunos logran reincorporarse dependiendo del puesto que tuvieran”. Esta situación provoca que haya una pérdida de ingresos cuando los gastos se multiplican. Desde Adaceco ofrecen también información y apoyo para solicitar los certificados de incapacidad o ayudas económicas. Las valoraciones deben realizarse desde el servicio público pero desde la asociación orientan a las familias sobre los trámites a realizar “para evitar que vayan de un lado para otro”. En cuanto a las ayudas económicas como las otorgadas por la Ley de Dependencia, Marta apunta que “hay mucho escepticismo, dudan de poder recibirlas y se desesperan por el camino” por lo que desde Adaceco hacen el seguimiento junto con la familia. Además de estas ayudas, desde la asociación se encargan de informar de otro tipo de ayudas municipales como “el bono-taxi, comedor o ayuda a domicilio”. Estas ayudas varían de un lugar a otro y “mucha gente que no ha ido nunca a Servicios Sociales no sabe a qué recursos puede optar”. En la propia asociación, las tarifas de las terapias se adaptan teniendo en cuenta la situación económica de la familia.

 

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