jueves, 29 octubre, 2020
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Los beneficios para la salud de los jardines verticales

La búsqueda por la convivencia entre lo urbano y lo natural es una realidad cada vez más presente en nuestras ciudades. Ejemplo de ello son los jardines verticales. El arquitecto de interiores y paisajismo, Emilio Paulos y la diseñadora y experta en arte floral, Eva Fariña son los encargados de llevar a la realidad los ambiciosos proyectos de jardines verticales que ornamentan y hacen más saludables nuestras ciudades.

Uno de ellos es el que han proyectado para la cadena McDonalds en Lugo. El talento creativo de este equipo ha materializado este espacio sostenible para la cadena: un jardín vertical que naturaliza y envuelve un edificio, una contribución a la mitigación del síndrome de edificio enfermo que influencia de manera positiva la lucha contra el cambio climático.

Utilizar las plantas en entornos urbanos, mejora la calidad de vida de las personas, contribuye a su salud, directa e indirectamente, y genera un ambiente proclive a la concentración.

Este jardín vertical nos permite conectar con elementos vivos, refuerza nuestra necesidad biofílica y nos inspira y hace felices. Las plantas fijan muchos contaminantes del aire e incrementan las superficies fijadoras de CO 2; podemos precisar que 1 m2 de fachada vegetal atrapa 130 gr de polvo al año y que si tomamos como ejemplo un edificio de 4 plantas cuya fachada sea vegetal, conseguimos que llegue a filtrar 40 toneladas al año de gases nocivos y hasta 15 kilos de metales pesados. Las plantas además reducen la temperatura de su entorno, hasta 5ºC en verano, manteniendo cálido el edificio en invierno y también aportan humedad relativa mediante evapotranspiración, mitigando así el efecto isla de calor en las ciudades.

Las plantas aportan oxígeno, hasta el punto de que 1 m2 de masa vegetal contribuye a generar el oxígeno que una persona consume durante todo un año; retienen agua de lluvia y por eso son un aliado perfecto durante tormentas al mitigar la posibilidad de inundaciones; mejoran el aislamiento acústico, hasta conseguir mitigar 10 db de contaminación sonora y el aislamiento térmico de las fachadas, reduciendo el consumo energético, y prolongando la vida de la  impermeabilización.  Esta filosofía de trabajo permite al equipo, mediante el estudio de una lógica geométrica y sencilla, conjuntamente con el estudio de la historia, la cultura, el lugar y las propias aspiraciones del cliente final, realizar desde planes maestros hasta el diseño del mobiliario con la intención de dar el máximo carácter de unidad al conjunto.

Cuando se unen de este modo la pasión, el entusiasmo, el conocimiento y el saber hacer y se genera al mismo tiempo armonía con el cliente, solo pueden salir de este cóctel proyectos extraordinarios, cuya razón no es otra que contribuir a la felicidad del que los va a vivir y disfrutar.

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