La lucha por una maternidad sin riesgos

Conferencia de Celine Tendobi: premio Harambee 2013 a la promoción e igualdad de la mujer africana

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El lunes 18 de noviembre, en el Salón de Actos de la Fundación ONCE en A Coruña, la doctora congoleña Celine Tendobi, Premio Harambee 2013, pronunció la conferencia “’La lucha por una maternidad sin riesgos”.

En 1993 la Doctora Tendobi fue nombrada responsable de la educación sanitaria y medioambiental del municipio de Kindele, cerca de la Facultad de Medicina en la que estudiaba.

La doctora visitó España para recoger el premio Harambe a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana que le entregó su alteza, doña Teresa de Borbón Dos Sicilias, en Madrid. Para Celine Tendobi es el reconocimiento a la labor de tantos y tantos congoleños que han hecho realidad un sueño que parecía imposible hace pocos años, la existencia de un centro hospitalario de calidad que atiende cada año a cerca de 100.000 congoleños, la mayoría de ellos muy pobres. “El premio , comentó la doctora, me ha dado la oportunidad de venir a España para darles a conocer esta realidad y para intentar recaudar fondos para terminar las obras del centro materno infantil, que tanta falta nos hace para luchar por una maternidad sin riesgos”.

Conferencia:

… En 1993 se inició el Centro Médico Monkole, que empezó con tres camas y un pequeño equipo de médicos y enfermeras que proporcionaban atención médica ambulatoria y que ha ido creciendo progresivamente, a medida que conseguíamos recursos de numerosos benefactores y ONGs. Hoy Monkole atiende anualmente a cerca de 100.000 pacientes.

Actualmente estamos intentando finalizar la construcción del Centre Hospitalier Mère et Enfant (CHME), una maternidad con una infraestructura moderna, que constituirá el medio más importante en la lucha por una maternidad sin riesgos.

Quizás ayuda a comprender nuestro empeño, conocer que en el Congo el embarazo resulta mortal para la madre en un altísimoporcentaje, sin duda uno de los más elevados del mundo. La desnutrición también causa estragos, no porque no haya comida, sino por falta de conocimiento de lo que hay que comer, muchas personas piensan que con comer verdura ya es suficiente, pueden comer verdura hasta hartarse pero no ingieren ni una proteína. Aunque también, como no, la desnutrición se debe a la pobreza extrema que padecen muchas personas. Cuando llega un enfermo, muy enfermo al hospital, lo primero que le preguntamos es: cuándo fue la última vez que comió, porque algunos vienen enfermos de inanición y de nada le servirán las medicinas si no le damos de comer primero.

En el Congo hacía falta infraestructura sanitaria, pero como entienden ustedes perfectamente, la infraestructura es pura cáscara si dentro no contamos con profesionales sanitarios adecuadamente formados.

Así pues, en 1997 CECFOR puso en marcha el Instituto Superior en Ciencias de la Enfermería. Actualmente en esta escuela de enfermeras estudian chicas en régimen de internado, la mayoría con beca. Ya se han graduado cerca de 500, y podrían ser más pero han de limitarse a las becas que conseguimos. Muchas de las graduadas ocupan ahora cargos de responsabilidad en hospitales y dispensarios de todo el país. Intentamos dar las becas a las chicas sin recursos del interior del país

Recuerdo a una estudiante muy brillante Gertrude Tshimanga. Fue seleccionada en las pruebas que hicimos en el interior del país, donde vive la gente más pobre, saco los mejores resultados y consiguió la beca. Ahora es jefe de enfermería en el hospital de su ciudad y gracias a ella, su familia ha salido de pobreza para siempre. Podría mencionar a otras muchas como ella, a Lea, a Maguy, a Marie Deborah, a Mireille, todas ellas tienen cargos de responsabilidad en el mundo de la enfermería y todas estudiaron con beca gracias a la generosidad de personas como ustedes.

El Centro de Apoyo para las estudiantes de Enfermería (CAEN) es un proyecto unido al Instituto Superior en Ciencias de la Enfermería (ISSI), abierto desde 2008. Es una estructura de formación sanitaria con un triple objetivo: Por un lado, crear condiciones que permitan seguir la carrera de Enfermería a un mayor número de chicas del interior del país, Por otro, disponer de una estructura permanente donde estudiantes y personal de enfermería encuentren medios adecuados para completar su formación profesional y humana. Y en tercer lugar, mejorar a corto plazo el nivel de instrucción sanitaria en la zona circundante del proyecto.

En 1997, comenzó también un Programa de educación de profesores y revisión médica de niños en edad escolar. Hasta hoy, más de 30.000 niños han tenido seguimiento médico y cerca de 1000 profesionales han recibido formación en el campo de la salud.

Por otro lado, como muchas personas están en lugares de difícil acceso y no tienen, ni fuerzas ni recursos para desplazarse hasta el hospital, hemos creado lo que llamamos las Antenas médico-sociales de Monkole, que son dispensarios médicos y centros de formación, en los que se puede abordar el trabajo directo, sanitario y educacional con las personas más desfavorecidas, que viven en barrios extremos o en medio de la selva, disminuyendo la alta tasa de mortalidad entre niños, jóvenes y mujeres sin recursos.

En 1995, cuando iniciamos este proyecto, teníamos la intención de construir seis dispensarios en 10 años. Han pasado casi 20 años y solo hemos conseguido llevar a cavo tres de ellos, que tampoco tienen la dotación mínimamente necesaria, pero todo está supeditado a los recursos que conseguimos.

La Antena médico-social Eliba, en el barrio periférico de Kindele comenzó en 1995. Varios centenares de mujeres y chicas jóvenes han seguido los programas de promoción de la mujer que tienen lugar a lo largo del año. Además, desde entonces, toda la población de la zona tiene acceso a los cuidados primarios de salud.

La Antena médico-social de Kimbondo, en una zona rural muy pobre, comenzó en 1996 y la Antena médico-social de Moluka, que es la que posee ahora mayor número de beneficiarios, comenzó en el 2000.

Una de mis responsabilidades es coordinar la atención en estos dispensarios externos y ocuparme de que mujeres embarazadas lleven a feliz término su embarazo. Uno de los medios más eficaces que tenemos para seguir un embarazo es la ecografía. Como pueden imaginar, en esos lugares no hay luz eléctrica por lo que cada vez que nos trasladamos, un día a la semana a cada uno, tenemos que llevar con nosotros un equipo electrógeno portátil, tampoco a muchos de esos lugares se puede llegar en un vehículo sino que es necesario atravesar barracos o ríos a través de puentes muy rudimentarios de cuerda. Para transportar el equipo electrógeno se necesitan cuatro hombres fuertes. Entre la enfermera, la ayudante y yo misma, trasladamos lo demás, los medicamentos, la pantalla y el mobiliario auxiliar que necesitamos. Todo sería más fácil si pudiéramos contar con un equipo electrógeno en cada lugar, pero de momento, tenemos solo un equipo que llevamos de un lugar a otro.

Parece un duro trabajo, pero tiene muchas compensaciones: Hace pocos meses cuando llegué a uno de los dispensarios de difícil acceso para hacer ecografías, había muchas mujeres esperando, antes se había anunciado por megáfono que íbamos a ir y habían llegado mujeres embarazadas de los alrededores, una de ellas sin embargo, llevaba allí varias horas porque estaba de parto, se llama Mimí Baku, al ver que el parto no iba para delante le hicimos una ecografía y pudimos ver que tenía gemelos y que uno de los niños, estaba en posición transversal, hubiera muerto intentando dar a luz a sus hijos. Llamamos a Monkole que envió una ambulancia para recogerla, le hicimos una cesárea y hoy sus hijos, Nsimba y Nzuzi y ella misma, están perfectamente.

Otro gran problema en el Congo, como en muchos otros países de África, es la infección del SIDA. En 2007, 17 ONGs fueron seleccionadas para la 2ª Fase del programa de lucha contra el VIH/SIDA con el PNUD-Fondo Mundial, siendo Monkole una de ellas, entonces creamos un Centro Piloto de lucha contra la transmisión del SIDA de la madre al niño, en el que han sido atendidas más de 5.000 mujeres de la zona de Kindele. Y puedo decirles que, en esta zona, la infección del SIDA ha disminuido más de un 25% solo en el en el primer año. En esa misma zona y de forma paralela estamos desarrollando un programa sobre promoción de la mujer y de la familia que en poco tiempo ha permitido mejorar las condiciones de vida de cientos de familias.

Bajo el impulso de los colectivos del campo de salud nació el Centro de Formación y de Apoyo Sanitario (CEFA) como plataforma de formación de los diferentes agentes sanitarios, públicos y privados. Está desarrollando sus actividades desde el año 2000 en un marco de reflexión y de enseñanza post-universitaria que traerá muchos beneficios a corto, medio y largo plazo para nuestro ecosistema sanitario.

En 2001 el Centro Hospitalario Monkole fue designado como hospital general de referencia de la Zona de Salud de Mont Ngafula I. También forma parte de la Plataforma de apoyo, formación y seguimiento de la lucha contra la Depranocitosis del África Central y en la Plataforma del Centro Nacional de Transfusión Sanguínea de 2011.

Uno de nuestros más importantes objetivos es la capacitación profesional y la ayuda integral a la mujer, ya que estamos convencidos de que la lucha contra la discriminación de la mujer desde un trabajo proactivo y constante a través de su integración en todos los ámbitos sociales y profesionales de la sociedad, es un verdadero generador de cambios.

También queremos mejorar las competencias teórica-prácticas de matronas, potenciando un programa anual de formación a varios niveles en el Instituto Superior de Ciencias de la Enfermería. Ello permitirá ofrecer cuidados de calidad a las madres, recién nacidos y niños en la República Democrática del Congo. Se estima que el número de matronas a formar para cubrir las necesidades del país es de 4.000. Gracias a ustedes podremos formar a muchas de ellas.

También en las antenas sociales de Monkole se atiende a chicas de 14 a 18 años que viven en condiciones de pobreza extrema y en riesgo de exclusión social, con poca o ninguna educación. El 80% de los padres (o tutores) están desempleados. Debida la corta esperanza de vida, más del 30% de las chicas son huérfanas., les damos de comer, les enseñamos a leer y a escribir y también un oficio para ganarse la vida

Estudiar y trabajar en España, me ha servido, además de para tener una especialización, para conocer como se hace el seguimiento de una mujer embarazada para que pueda disfrutar de una maternidad sin riesgos. En numerosas ocasiones he podido comprobar cómo para una mujer española, europea, la maternidad, es una época de felicidad y atenciones, que pueden compaginar a la perfección con su vida profesional y familiar, mientras que en mis país es una especie de riesgo que puede llevarle directamente a la muerte.

Yo regresé al Congo dispuesta a cambiar las cosas, me encontré con otras muchas personas tan entusiastas como yo y con el mismo espíritu, que no se resignaban a que las cosas siguieran siendo como siempre y desde entonces, hemos logrado grandes avances.

Como ven, aunque hemos trabajado duro desde hace años, seguimos teniendo muchas necesidades que contemplamos como oportunidades. Ya hemos aprendido a mantener una estrecha relación entre la atención social y la atención sanitaria, un reto que ahora está en la agenda de los países occidentales. Sin embargo, nos faltan manos, y sobre todo, nos faltan medios.

Estoy muy agradecida por este premio, su dotación económica nos permitirá solucionar alguna de nuestras carencias pero lo que es más importante, la campaña de comunicación que ha realizado Harambee con motivo del premio, ha dado a conocer Monkole a miles de personas que, estoy segura, nos ayudarán a partir de ahora, porque en este caso, como en otros muchos, el silencio, constituye la mayor marginación y la comunicación puede llegar a ser la mejor forma de colaboración. Cuento con todos ustedes en esta tarea”.

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