martes, 10 diciembre, 2019
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La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en la mortalidad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inactividad física, es  junto al alcohol, el tabaco y las dietas malsanas uno de los factores de riesgo en la mortalidad mundial. La inactividad física está asociada a aproximadamente el 8% de las muertes provocadas por enfermedades no transmisibles. Estas enfermedades son el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas  y la diabetes. Se estima que la inactividad física o llevar una vida sedentaria es la causa principal de aproximadamente un 21% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.

 

Realizar deporte es muy beneficioso para la salud física y mental, nos ayuda a sentirnos mejor y tiene muchos beneficios para nuestro organismo. Hablar de deporte es hablar de una actividad física reglamentada y normalmente con carácter competitivo. Sin embargo, no es necesario practicar deporte para mantenernos sanos. La OMS califica la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. La actividad física regular en los adultos reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon o depresión. Al tiempo que nos ayuda a mejorar la salud ósea y a controlar nuestro peso. Así, actividad física podría ser desde caminar, bailar, trabajar en un huerto o realizar las tareas del hogar. La actividad física abarca también el ejercicio pero para denominarlo como tal debe cumplir una serie de características, ser una actividad física planificada estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física.

 

En la actualidad, alrededor del 60% de la población es sedentaria. Las causas hay que buscarlas en muchos ámbitos de la sociedad. Los cambios en nuestra forma de vida están afectando a nuestra actividad física y por tanto también a nuestra calidad de vida. Los puestos de trabajo son cada vez más sedentarios, pasando horas sentados frente a un ordenador o sin prácticamente movernos de la oficina. Tampoco ayuda la forma en que pasamos nuestras horas de ocio y aquí habría que hacer especial hincapié en la infancia. Las actividades recreativas se centran más en aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías por lo que se ha perdido el juego. Ir al parque, jugar a la pelota o al escondite son buenas maneras de realizar actividad física pero cada vez menos niños disfrutan de estas actividades. En los adultos influye mucho la forma en que nos desplazamos por la ciudad, hemos dejado de caminar para trasladarnos en coche o medios de transporte público a cortas distancias. Este es un problema que afecta a todos los países del mundo aunque con mayor incidencia en grandes urbes donde sus habitantes están inmersos en un ritmo de vida acelerado pero sin realizar ninguna actividad física.

 

Actividad física en jóvenes y adultos

Para la infancia (5-17 años) la OMS recomienda una actividad física de al menos 60 minutos diarios. Aumentar los juegos al aire libre, la educación física en el colegio o la práctica de algún deporte ayudará a los niños desarrollar un aparato locomotor y un sistema cardiovascular sano además de mantener un peso corporal saludable y obtener beneficios psicológicos.

En los adultos, la OMS sitúa el mínimo recomendable de actividad física en 150 minutos a la semana, aunque algunos estudios han quintuplicado esta cifra. Realizar paseos diarios, caminar hasta el trabajo o incluir ejercicios programados ayudan a mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y de reducir el riesgo de ENT y depresión. También los mayores de 65 años deben realizar actividad física en la que se deben incluir, además de las anteriores, actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos. Los beneficios asociados, además de los nombrados anteriormente, son la mejora del equilibrio para evitar caídas y la reducción del deterioro cognitivo.

 

 

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