miércoles, 12 diciembre, 2018
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Cuál es la diferencia entre oír, escuchar y entender

¿Cuál es la diferencia entre oír, escuchar y entender?:  “Las tres forman parte de la comunicación“, explica José Caballero Catoira, director del centro Audioprotésico  Oidos Digitales de A Coruña.

Oír depende de la condición física de nuestros oídos. “Nuestros oídos están funcionando las 24 horas del día ,sí  he dicho, las 24 horas incluso cuando dormimos nuestros oídos están oyendo los sonidos de nuestro alrededor: goteo del agua, el tic tac del reloj, el sonido del tráfico , voces en el trasfondo … pero los oímos sin escucharlos”.

“No obstante, continúa explicando José Caballero, la condición física de nuestros oídos pueden cambiar de muchas maneras: todos los sonidos pueden parecer más débiles y otros pueden resultar  más fuertes. La forma en que está afectada nuestra audición depende del grado y tipo de daño físico de nuestros oídos. Por ello, la audición depende del estado físico del oído, y no es algo que podamos conectar o desconectar”.

Escuchar implica algo más que el buen estado físico de nuestros oídos. También significa que estemos atentos a lo que se estamos diciendo. Al contrario de la audición, podemos elegir entre escuchar o no. Si los sonidos que oímos no nos interesan, o estamos cansados o nerviosos tendemos a dejar de escucharlos.

“En otras palabras, apunta Caballero, podemos tener una audición excelente y no escuchar. Debido a la pérdida auditiva, la tarea de escuchar requiere más concentración y esfuerzo.  Al principio de la adaptación a los nuevos audífonos, el escuchar  puede resultar cansado ya que implica  cierto control de nuestra habilidad para concentrarnos, lo que requiere  un  mayor esfuerzo de  concentración”.

Para lograr que  seanos capaces de separar los sonidos,  aislando los sonidos no importantes,  sonidos sin significado   y concentrándonos en los importantes, los sonidos con sentido, es un proceso natural que llevará aproximadamente entre 3 y 4 semanas.

Comprensión  combina el oír y el escuchar y es la aptitud o astucia para alcanzar un entendimiento de lo que nos dicen.

Para comprender los mensajes el cerebro realiza una determinada cantidad de funciones.

Primero distingue del mensaje lo que puede ser útil del resto, pudiendo separar entre ruido y palabras. Cuando tenemos una pérdida de audición esa habilidad la perdemos,  debido a que los audífonos vuelven a darnos  sonidos  que habíamos perdido  y que nos resultan desconocidos, más graves o más agudos etc.  y que deberemos volver a oír y aceptarlos antes de llegar a comprenderlos.

La práctica, el tiempo y el escuchar esos nuevos sonidos de nuevo nos ayudaran a entender mejor y a desenvolvernos en un mundo pleno de sonidos, a los que nuestro cerebro  ya estaba  acostumbrado  a oír pero debido a la falta de audición los teníamos olvidados.

Estas carencias acumuladas no se deben a una falta de habilidad inherente en los deficientes auditivos, sino a un empobrecido medio inicial originado por la falta de audición.

En consecuencia, se hace evidente que para aprender de nuevo a oír son necesarias ciertas habilidades lingüísticas, olvidadas por los deficientes auditivos ,debido a que los sonidos no les llegan con la suficiente información por culpa de la falta de fuerza en las palabras.  Se trata de acostumbrarse a vivir de nuevo rodeado de sonidos.

Esto depende de la naturaleza y de la gravedad de la pérdida auditiva y de la motivación individual para el uso de los nuevos audífonos.  Lo importante es que nunca el paciente debe estar solo, siempre debe estar ayudado por su audioprotesista.

Desgraciadamente mucha gente que pierde su audición son muy reacios a admitir su problema aunque estén sufriendo sin razón antes de pedir ayuda,  esto solo invita al nerviosismo y a la tensión para que aún se complique más el problema.

¿Existe alguna ventaja en esperar a que su pérdida sea “lo bastante grave” como para necesitar un audífono?  

Es indudablemente mejor llevar un audífono que estar constantemente pidiéndole a la gente que repita las palabras o que le hablen más fuerte. Una pérdida auditiva es más visible que un audífono. De todos modos, si ignoramos la amplificación de los sonidos  será más difícil adaptarse a un audífono si luego resulta necesario.  Un examen exhaustivo de nuesttra audición es el primer paso hacia la solución de un problema que realiza un audiólogo audioprotesista titulado.

Hacia el final de la adaptación, el resultado es, en términos simples, la vuelta a una vida normal.

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