miércoles, 14 noviembre, 2018
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La comunicación y la información: claves para afrontar una enfermedad crónica

Cuando hablamos de una enfermedad crónica, es imposible generalizar ya que engloba desde enfermedades graves a trastornos leves. Tanto los síntomas como la incapacitación dependen tanto del grado como del tipo de enfermedad. Sin embargo, sí comparten una característica común: la larga duración.

La forma en que a una persona le afecta una enfermedad crónica depende de la enfermedad particular que tiene y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la enfermedad y el tipo de tratamientos que requiere.

Aunque cada persona lo vive de forma diferente, la mayoría atraviesan varias fases en el proceso de asumir que padecen una enfermedad crónica y de aprender a vivir con ella. Los primeros sentimientos que se afrontan son la incertidumbre, el miedo o la confusión. Otras personas pueden autocompadecerse o enfadarse consigo mismas o su entorno por una situación que consideran injusta. Es necesario aceptar que estas reacciones son normales y es necesario afrontarlas.

La siguiente fase para aprender a convivir con la enfermedad es obtener información. Muchas personas con una enfermedad crónica se sienten más seguras y confiadas cuanta más información poseen sobre su enfermedad. Esto ayudará también a conocer su sintomatología, los tratamientos a los que se debe someter y las herramientas a su alcance.

Enfrentarse al diagnóstico y dar los primeros pasos en la enfermedad no es tarea sencilla. Pueden aparecer multitud de dudas y sentimientos que nos asaltan y que son difíciles de gestionar. Ante las dudas, uno de los consejos de muchas asociaciones de pacientes es preguntar siempre al profesional sanitario. En la consulta del médico/a no debes guardar las dudas. Si es necesario, se puede incluso anotar las preguntas que surjan para plantearlas al profesional que lleva tu enfermedad y no dejarse ninguna cuestión en el tintero por vergüenza o por tabúes. Cuanta más información tengas sobre tu enfermedad, mejor comprenderás los síntomas, los tratamientos, las emociones que puedan aparecer y el estilo de vida saludable que más se adapte a tus necesidades.

El profesional que lleva tu enfermedad es la primera persona en la que debes confiar para buscar información. Existen también otras fuentes como revistas médicas o portales de internet. Intenta siempre comprobar la veracidad de estas informaciones y no tomes nunca decisiones sobre hábitos de vida o tratamientos en base a ellos, ya que debe ser siempre recomendado por un profesional médico.

La comunicación es también clave con el entorno. Las personas que te rodean pueden verse afectadas emocionalmente. Por ello, compartir los sentimientos y los miedos ayudará a comprender mejor cómo se siente cada persona respecto a la nueva situación y buscar las herramientas adecuadas para afrontarlo. Así como entender qué es lo que necesita la persona enferma.

El entorno es muy importante para afrontar la enfermedad. Sin embargo, en ocasiones es necesario compartir las experiencias con alguien que las conoce en primera persona. Las asociaciones de pacientes y las comunidades online son un buen lugar para encontrar gente con la que compartir vivencias. Además, las experiencias de otras personas te ayudarán a tener más información sobre distintos aspectos de la enfermedad y aprender a convivir con ella.

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