jueves, 2 julio, 2020
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El Vithas Nuestra Señora de Fátima se convierte en el primer hospital vigués en realizar una elevación de pecho con una técnica poco invasiva

Los doctores Borro y Peña en el Hopsital Vithas Fátima
Los doctores Borro y Peña en el Hopsital Vithas Fátima

El pasado 7 de agosto, dos varones de 15 y 33 años fueron intervenidos en el Vithas Nuestra Señora de Fátima de pectus excavatum. El pectus excavatum consiste en una deformación congénita de la caja torácica caracterizada por pecho hundido en la región del esternón. Se trata de una malformación cóncava del esternón que pocas veces provoca disfunciones cardiopulmonares, pero puede influir en el desarrollo de la personalidad y alterar las relaciones sociales, especialmente en la adolescencia y juventud. Afecta a uno de cada mil personas, y habitualmente se interviene en niños. Es una malformación familiar y su incidencia es mayor entre los hombres.

En ocasiones, esta enfermedad se asocia a malformaciones de columna como cifoescoliosis (curvatura anormal) y el intento de ocultarlo puede llevar a alteraciones posturales difíciles de corregir en el futuro. Se detecta en el momento del nacimiento, pero puede ser de carácter progresivo.

La nueva cirugía poco invasiva de reparación del pectus excavatum surge como evolución de las técnicas quirúrgicas estándares que se caracterizaban por mayor pérdida de sangre, tiempos de intervención y rehabilitación elevados, así como grandes y visibles cicatrices.

En sus inicios, la cirugía poco invasiva de reparación del pectus se realizaba sólo en pacientes pediátricos (5-12 años); no obstante, esta técnica ha empezado a practicarse en pacientes adolescentes y adultos.

Las ventajas son menos complicaciones quirúrgicas; incisiones pequeñas y cosméticamente discretas; pérdida mínima de sangre; reducción de tiempo de la cirugía; reducción de tiempo de hospitalización; rehabilitación rápida, pudiendo reanudar las actividades habituales, y resultados excelentes a largo plazo.

La intervención consiste en introducir una cámara en la cavidad torácica, se atraviesa el tórax con una barra que penetra por un pequeño orificio en el hemitórax y, tras pasar bajo el esternón, se saca por otro orificio en el hemitórax contrario, todo ello dirigido por videotoracoscopia. Tras esto, se coloca una cinta o guía que marcará el camino para la colocación de la prótesis, también dirigida por videotoracoscopia. La prótesis tiene la misma concavidad que el tórax, por lo que al girarla 180 grados el esternón protruye (se eleva), eliminándose la excavación del tórax y desapareciendo la malformación. La prótesis queda fijada por sujeciones laterales y deberá permanecer puesta durante tres años, una vez cumplido este periodo se puede extraer sin riesgos.

Los dos pacientes de Vigo fueron operados por un equipo dirigido por los doctores Borro y Peña. La intervención tuvo una duración de dos horas, permanecieron ingresados sólo dos días en el hospital, frente a una hospitalización de siete a diez días necesaria tras una intervención con cirugía abierta.

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