jueves, mayo 24, 2018
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“El ocio es muy importante pero la mayoría de los lugares de ocio no están adaptados”

La terapia ocupacional es una profesión sociosanitaria que trabaja para recuperar la actividad, los ocupaciones previas que tenía la persona y que pueda seguir desempeñándolas de forma autónoma.

Las personas con daño cerebral adquirido suelen tener muchas limitaciones tanto de movilidad como a nivel cognitivo. Esto provoca que cada día existan nuevos retos a superar, desde lo más sencillo hasta lo más complejo. Como explica Inés Cortés, terapeuta ocupacional de Adaceco, “cuando consiguen algo que hace tiempo que no pueden hacer, algo tan cotidiano como poder beber de un vaso, provoca muchísima satisfacción”. Un empujón emocional necesario para afrontar el proceso de recuperación.

¿Cómo se afronta un trabajo con el paciente?

Nuestro objetivo es buscar la mayor independencia y autonomía en todas las actividades diarias entendidas en su más amplio campo. Desde el autocuidado, hacer la compra, poder utilizar el transporte público… Todas las actividades cotidianas y sobre todo las que más le interesan a la persona que son las que denominamos actividades significativas. Hay gente que es muy independiente y quiere conseguir volver a jugar al fútbol o ir al baile o gente muy afectada que quiere poder ir al baño sola o hacer la comida y ser independiente en sus actividades cotidianas. Si el tiempo lo permite, vamos al hogar a ver cómo se manejan, qué recursos tienen en su comunidad, cómo se manejan en la calle, a qué tiendas podrían acudir… para adaptarlo y dar pautas.

¿Os encontráis con sobreprotección de las familias?

Las familias son un gran apoyo pero en ocasiones son los que más limitan el proceso de rehabilitación. Cuando sufres un proceso así tiendes a proteger a las personas queridas y lo entiendo pero suele ser un error porque si no les dejamos hacer actividades que ahora son muy complicadas, no lo van a volver a hacer nunca. Es muy difícil parar y no ayudar porque hay mucha frustración. Por supuesto si algo causa mucha frustración hay que ayudar. Muchas otras familias ayudan muchísimo, siguen las pautas y les dejan explorar sus límites.

Es importante la adaptación del hogar, ¿Cuáles son las ayudas más habituales?

Intentamos adaptar el entorno si no conseguimos recuperar la capacidad, que hay casos en que no se puede. Cada día en el mercado hay más productos que nos facilitan la vida. Una adaptación es desde el cortaúñas o ayudas para poner calcetines hasta la cosa más sofisticada como los dispositivos de control de entorno en los hogares. Son productos muy caros por ello intentamos asesorar para que hagan o les hacemos alguna adaptación casera.

¿La tecnología es también un apoyo?

Ayuda mucho. Hay muchas aplicaciones que sirven para gente con problemas de memoria o atención. Estamos conociendo un proyecto, aún no abierto al público, de la Fundación Vodafone que se llama Me facilita. Era una aplicación pensada para las personas con discapacidad intelectual pero que han ido abriendo a otros campos. Se pueden realizar las actividades personalizadas y tenerlo en su móvil o tablet. Cómo planchar una camisa con fotos, audios y vídeos para también formar a la familia.

¿Se encuentran con muchas limitaciones en la calle?

Sí, hay muchos entornos no adaptados y más aún en el rural. No va a tener la misma independencia una persona en silla de ruedas en el centro de Coruña con zonas peatonales que una persona que viva en una aldea y no tenga acceso a transporte adaptado. También nos encontramos con la falta de solidaridad de la gente porque vemos coches aparcados en los rebajes de las aceras, en los pasos de cebra, paradas de bus o coches invadiendo las aceras. A este nivel falta mucho de conciencia social y adaptación en las ciudades por mejorar.

¿Es necesaria esa adaptación también en el ocio?

Sí. El ocio es muy importante y nos encontramos que la mayoría de los restaurantes, bares, o cines no están adaptados. Para ir al cine o al teatro, una persona en silla de ruedas sólo puede estar delante, separado del resto de la gente con la que va y con la pantalla muy cerca. Esas cosas tienen que mejorar mucho. La oferta de ocio siempre está muy limitada por los lugares accesibles. Por suerte en Coruña tenemos la posibilidad de hacer mucho deporte adaptado con la Fundación María José Jove que oferta actividades gratuitas y con monitores especializados.

¿Qué repercusión tiene poder disfrutar del ocio?

El objetivo último es la mejora de la autonomía e independencia que va a repercutir en una mejora de la calidad de vida. Si no podemos acceder al ocio y a todo lo que nos gusta, no vamos a estar satisfechos. Hay gente con afectaciones más graves pero que tiene un buen soporte familiar, social y buenos recursos de ocio y tiene mucha más satisfacción que una persona que a priori parece mucho más independiente pero que no tiene ningún soporte a su alrededor.

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