jueves, mayo 24, 2018
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¿Cuál es la diferencia entre oír, escuchar y entender?

Las tres son parte indispensable en la comunicación y como explica Jose Caballero Catoira, Director del centro Audioprotésico  Oidos Digitales de la Coruña, “se puede tener una audición excelente y no escuchar”. Sin embargo, cuando existe una pérdida auditiva perdemos la capacidad física de oír por lo que el acto de comunicarse se vuelve muy complejo.

Oír depende de la condición física de los oídos. Estos están funcionando las 24 horas del día. Incluso cuando dormimos nuestros oídos están oyendo los sonidos de nuestro alrededor pero no los escuchamos. No obstante, la condición física de nuestros oídos puede cambiar de muchas maneras. Todos los sonidos pueden parecer más débiles y otros pueden resultar  más fuertes. La forma en que está afectada la audición depende del grado y el tipo de daño físico de los oídos. Por ello, la audición depende del estado físico del oído y no es algo que se pueda conectar o desconectar.

Escuchar implica algo más que el buen estado físico de los oídos y requiere atención. Al contrario que la audición, se puede elegir entre escuchar o no. Si los sonidos que se oyen no interesan, estamos cansados o nerviosos, se tiende a dejar de escucharlos.  Debido a la pérdida auditiva, la tarea de escuchar requiere más concentración y esfuerzo.  Al principio de la adaptación a unos nuevos audífonos, el escuchar  puede resultar cansado ya que se requiere un  mayor esfuerzo de  concentración para lograr separar los sonidos no importantes o sin significado de aquellos importantes: los sonidos con sentido. Este proceso es un proceso natural que llevará aproximadamente de 3 a 4 semanas.

La comprensión combina el oír y el escuchar y es la aptitud para alcanzar un entendimiento de lo que nos dicen. Para comprender los mensajes, el cerebro realiza una determinada cantidad de funciones. Primero distingue lo que puede ser útil del mensaje y separa entre ruido y palabras. Cuando hay una pérdida de audición perdemos esa habilidad. Los audífonos vuelven a darnos sonidos que ahora resultan desconocidos por lo que deberemos volver a oír y aceptarlos antes de llegar a comprenderlos.  “Para aprender de nuevo a oír son necesarias ciertas habilidades lingüísticas que los deficientes auditivos tienen olvidadas ya que los sonidos no les llegan con la suficiente información por culpa de la falta de fuerza en las palabras”, como nos comenta José Caballero.

Es necesario acostumbrarse a vivir de nuevo rodeado de sonidos y habituarse al uso de audífonos en diferentes ambientes pues no todo el mundo saca el mismo provecho de sus audífonos. Esto depende de la naturaleza, de la gravedad de la pérdida auditiva y de la motivación individual para el uso de nuevos audífonos.  “Lo importante es nunca estar solo en el proceso de adaptación y contar siempre con la ayuda de su audioprotesista”.  El proceso de adaptación deber ser personalizado mediante un programa específico variable para cada paciente para acostumbrarse a vivir de nuevo rodeado de sonidos.

Es importante no tener prisa. Si la pérdida auditiva se ha desarrollado progresivamente a lo largo de un amplio periodo de tiempo, la ausencia de sonido formará parte de su vida y la adaptación será más lenta. Conseguir el objetivo final de forma sencilla dependerá de la audición residual, de la voluntad de cambiar viejos hábitos de audición por unos nuevos y de la  habilidad de enfrentarse a un nuevo reto cuando un obstáculo imprevisto se presente.

Muchas personas que pierden audición son muy reacias a admitir el problema aunque estén sufriendo antes de pedir ayuda. Esto sólo invita al nerviosismo y a la tensión para que complica aún más el problema. Es indudablemente mejor llevar un audífono que estar constantemente pidiéndole a la gente que repita las palabras o que le hablen más fuerte. Una pérdida auditiva es más visible que un audífono.

Un examen exhaustivo de la audición es el primer paso hacia la solución de un problema que realizara un Audiólogo audioprotesista titulado. Hacia el final de su adaptación, el resultado es, en términos simples, la vuelta a una vida normal. “Su familia y amistades verán que comunicarse es ahora más fácil y con el tiempo continuará acostumbrándose a usar sus audífonos aunque haya sonidos que le serán difíciles de distinguir”. “En esos casos consulte con su audioprotesista que le informará y asesorará  sobre esas  ayudas adicionales que le podrán ayudar en gran medida en esos casos difíciles”.

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