miércoles, 12 diciembre, 2018
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Alivio de las consecuencias psicológicas provocadas por una enfermedad crónica

La ciudadanía en general sufre en la actualidad una falta de seguridad o certeza sobre el futuro. Esta sensación se ve acrecentada si nos enfrentamos además a una enfermedad crónica que provoca una permanente incertidumbre. No saber a qué tendremos que enfrentarnos puede generar una excesiva angustia o ansiedad y generar sentimientos de impotencia que minan nuestra energía. No sólo la física sino también la psicológica, ambas imprescindibles para llevar a cabo nuestro día a día y doblemente necesaria para sobrellevar los síntomas derivados de una enfermedad crónica.

No es sencillo mantener un nivel alto de energía cuando nos enfrentamos a sentimientos y síntomas que la van destruyendo poco a poco. Sin embargo, es posible conseguir esa fuerza que nos permite actuar física y mentalmente si sabemos cómo hacerlo.

Aprender a convivir con una enfermedad crónica no es un reto sencillo. Lo primero que debemos intentar es dejarle sólo un espacio en nuestra vida, sin permitir que lo inunde todo. La psicoterapia es una herramienta que nos ayudará a convivir con la enfermedad, manteniéndola confinada en un solo espacio.

No podemos obviar que la enfermedad suele conllevar una serie de tratamientos o cuidados específicos a los que debemos prestarle una adecuada atención. Sin embargo, estos cuidados no pueden hacer que nos despreocupemos del resto de nuestra vida. Tanto en el caso de la persona afectada como del entorno familiar o cuidadores. Nuestros hábitos, costumbres y proyectos de futuro deben continuar presentes en nuestro día a día. Así, es imprescindible también, encontrar el momento de respiro familiar para las personas cuidadoras.

La enfermedad crónica puede aparecer en diferentes momentos vitales. Por ello, además de hacer frente a la enfermedad, debemos tener presente el resto de circunstancias y situaciones que nos rodean. Las afectaciones psicológicas, por tanto, también irán asociadas al momento evolutivo en el que nos encontremos, la edad, la madurez o las circunstancias vitales de cada persona.

Poder expresar nuestros sentimientos y miedos en un lugar seguro, sin ser juzgados ni interpretados, es un pilar clave para superar las trabas que se nos presenten. Los profesionales especializados no sólo prestarán una escucha atenta y activa, sino que nos ilustrarán sobre las herramientas y recursos existentes para mantener a raya la incertidumbre y los miedos.

En muchas ocasiones aparece también la culpa que, de no lidiar con ella, nos desgastará por completo. La culpa es una condena que nos autoimponemos y que no sólo  generará sentimientos de tristeza, remordimiento o frustración sino que también nos limitará a la hora de tomar decisiones. Por ello, saber eliminar esa culpa es imprescindible para no desgastarnos emocionalmente y por ende, físicamente.

Sólo manteniendo nuestra energía en niveles óptimos seremos capaces de aprender a convivir con la enfermedad y para ello, la única fórmula posible es hacerle frente y mantener una comunicación fluida no sólo con los profesionales sanitarios, sino también con nuestro contexto social y muy importante, con nosotros mismos.

 

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